Relato Erótico

Chupo a su coño hasta que mis labios se adormezcan. Su gemido me hace estremecer mi clítoris, ¡Ay! ¡Que rico gemido! Tiene un cuerpo de causar envidia en cualquiera. Su tez pálida y su cintura estrecha conmueven a mi mirada.

Senos hartos y delicados, su tez blanquita como la espuma del mar. Su mirada al techo me hace sentir el placer que siente. Me encantan sus abrazos y piquitos suaves.

Tiene las piernas involucradas en mi cuerpo y me siento ya totalmente sin salida. Ya no hay más como volver desde el punto en que estamos. Ahora ya está. Y...es sólo el comienzo.

Cuanta sinceridad, cuantas ganas de estar, siguiendo junto al futuro incierto...
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