Trás la Consulta al Psicólogo

Por qué sangro? Esta es la pregunta que me hizo. ¿Será que cree tanto así en la psicosomatización? No lo sé. Pero la segunda pregunta fue: ¿Dónde está tu rabia? Pensé un poco más...se queda cada vez más clara y visible mi impotencia cerca de ti.

Me hiere el modo como me ves. Me ofende que me digas todo eso. Todo eso me muestra lo que ya estuve notando, me muestra la visión distorsionada que tienes de mí. Sabes, muchas veces vemos aquello que queremos ver, vemos aquello que está impregnado en nosotros y nos enceguece, nos deja miopes. Miope es cuando sólo vemos de bien cerca. Pero de cerca, mi amor, nadie es normal.



¿Quieres saber quién soy? Puedo contarte un poco de mí. Soy un poco como describiste cierta vez a Bernardo Soares. Diría desasosegada. Inconstante con la vida. Hace desde unos años que soy así. Pienso mucho, demasiado a veces, podiendo hacerme mal también. Sin embargo, me gusta ser así. Analizo a todo, constantemente, sobretodo a mí misma. Si tengo a quién criticar, puedes estar seguro que soy la primera en criticarme...Hummm...muy auto-crítica. Peco mucho en este punto.



Un gran defecto que tengo es olvidar de cuidarme. Me anulo. Engullo la rabia para amenizar el efecto. Para amenizar las desigualdades. Intento hacer diferente. Intento cambiar el mundo. No puedo. Creo que por dejarme aparte. Por eso sangro. Por eso me siento agobiada. Por las distorsiones. Por la miopía. Esta miopía que no ve la esencia, que de tan fuerte le hace ver tan sólo las propias manos.



Quería poder hacerte sentir lo que intento decirte a ti. Pues mi miedo es que, una vez más, tus ojos contaminados te desvíen la atención, te engañen, te convencen de lo contrario. No sabes lo difícil que es para mí escribirte todo eso, teniendo aún la posibilidad de ser mal leída. Malinterpretada. Bloqueada por la ceguera...yo quiero intentar.
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