El verbo "to be"

¡Qué mierda! Qué mierda dejar de ser, me alejo tanto de mí, que no puedo acordarme quién de verdad soy. No fue una vez, fueron muchas, todavía es. Soy Ana, puedo ser Terra también, lo prefiero así. Quiero serme. ¿Cómo hacerlo? Puede ser que parezca obvia la respuesta: siendo...

¡Ahhhhhhhhhhhh!

Algunas cosas no hacen falta ser dichas, cuando las son dejan de ser lo que son. Las ponemos en un cuadro, analizamos, reflexionamos, como que obras apreciadas, cuando podrían ser apenas un detallecito, un borrador, una coma mal hecha, una posibilidad... Ya me gusta más el silencio. La palabra nos puede quitar la sensibilidad, hablamos, no escuchamos, no sentimos, no vemos, no miramos. Adentro. El cuidado es importante, tal como la veracidad. Me hace falta el cariño.

El límite entre el mío, el tuyo y lo de nosotros: los deseos, las ganas, los deberes, los quereres, el promedio. La línea tenue del verbo to be, lo que hay entre el ser y el estar, eterna gestalt. Probo un tipo de amor. No es inagotable. A veces me hincha las pelotas. Me gustaría lo avasallador, pero no lo es. Sensaciones inciertas al cierto.

La reciprocidad es lo que vale. Cuando uno la siente, ya tiene todo. Nonada. Lindo el compartir, que bonito suele ser cuando nos compartimos ¿verdad? Es lo que rellena el silencio: la certeza de la incertidumbre. El porvenir... ¡no se ubica en mí! Tampoco en cualquiera. ¿Y qué? Y nada... es eso ¿lo ves? ¿lo sentís? ¡Sentílo! La misma piel con piel, historia con historia.

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